viernes, 14 de agosto de 2015

Punta de la Selva en Villanua (12/08/2015)

Pues sí, que la vida es para vivirla a tope, que sin televisión y con unas pocas horas de sueño es muy interesante.

Joder que temporada llevamos. Hoy, por fin, hemos podido hacer una de las cosas que de verdad nos gusta: Ir al monte.

Tenemos compromisos vespertinos y calor, mucho calor.

Así que después de cavilar y rondar por la red, una opción aparece:

Punta de la Selva en Villanúa. Las crónicas  la describen como una deliciosa ascensión por un tupido bosque de pinos y abetos recomendable para, como es el caso, días calurosos.

Manos a la obra, o pies a la obra.

Bocata en Villanúa y tomamos La senda, perfectamente señalizada, que sube por una de las calles del pueblo. Referencia, la Plaza Mayor.

La senda es deliciosa. Rosa ya advierte que esto no es una excursión, ¡es una gozada! Como siempre, tiene razón.
Inmediatamente nos encontramos con la vía, y una caseta de servicio del canfranero.



Siempre que tengo contacto con ese tren, se me pone un gustico a flor de piel: Los paisajes que recorre, su más que acertada velocidad. En fin, poderlo utilizar me parece un lujo asiático.

Cruzamos la vía y, ya con más ganas, la senda va subiendo. Una fuente, y a pesar de la umbría, que es cierta, a sudar. Las cervezas de la Trial, las de los etruscos, las de alguna boda y las del propio San Lorenzo, van saliendo por los poros en forma de sudor.

Cerca de la zona de 10 campanas, encontramos el dolmen al que se le da el mismo nombre.



La senda, con unos llevaderos lazos y cubierta por el espesísimo bosque, se hace muy agradable.

Los pinos y abetos de este bosque (o selva como le gusta que la llamen), son espectaculares.




Tontín tonteando y tras subir 688 metros en 4 kilómetros y pico, llegamos a nuestro punto de destino. Una explanada herbosa en donde no solo se almorzará de pistón, sino que una reconfortante “siesta del carnero”, nos preparará para lo que todavía nos queda de la fiesta de San Lorenzo.
 

Las vistas, como no podía ser de otra forma, increíbles. Todo el sur del Valle del Aragón, con la zona de Cenarbe, y la curva helicoidal del canfranero (que tanto me mola), están a nuestra disposición.


Tenemos la suerte de encontrar las primeras macro lepiotas de la temporada.

Las proceras, tienen un guiso más bien raro, pero quedan muy sabrosas.













Y sin más anécdotas que contar, y tras el gusto por esta excursión típica mañanera o de “ir a almorzar”, nos vamos a la feria del libro de Jaca

Pongo el track: