domingo, 2 de noviembre de 2014

Peña Surta y dólmenes del Sobrarbe (31/10/2014)

Paseo por las tierras del Viello Sobrarbe. Hemos estado unos días liados con lo del Grial de Rosa, y tenemos ganas de recorrer lo "viello"

Peña Surta está allí; incitando. El castillo que albergó en su cima forma conjunto con el de Naya y de los Santos. Todos mandados construir por Sancho el Mayor, para controlar al Mauro y sus movimientos.


Mas que castillos tal y como los entendemos, son torres de vigilancia, en sitios inexpugnables que con pocos defensores, podían cumplir perfectamente su misión.


A ninguno les faltaba una iglesia adosada o cercana a la torre, eran luchas de religiones y había que señalar bien claro a cual se pertenecía. 

Aparcamos en Sarsa de Surta, en lo alto del pueblo, cerca del depósito de agua. Desde allí sale la inconfundible senda directa a la Peña que se ve al fondo. Parece que está muy cerca, eso anima. Por otra parte sigue haciendo calor, y subimos por una cara-sur sin miaja de arbolado. La ropa la hemos elegido mirando mas el calendario que el termómetro así que el estriptis está asegurado.

La senda es cómoda, solanera y rodeada de monte bajo, bucho, carrasca y matojo en general. Poco a poco nos vamos acercando a la peña, y da sensación de que es inexpugnable. Pues no, un par de clarísimos pasos nos dejan en la suave planicie de acceso a la cima.




El ya cercano Pirineo, Peña Montañesa, reina del Sobrarbe, el Asba con todas sus brujas, Santa Marina, y una porción de nuestra madre Guara que se asoma descaradamente. Esto es lo que nos ofrece la cima de Peña Surta. 




Los restos del castillo son mínimos pero evidentes.



Como ya es tiempo de las primeras mandarinas, nos comemos un par de ellas, y vuelta a Sarsa.

En la senda, vemos unos curiosos zaborros de los que no tenemos explicación para su forma.



He puesto el track en wikiloc porque de esta ruta, aunque sencilla, no he encontrado mucha información.



Ya en Sarsa, cogemos el coche para acercarnos al segundo objetivo del dia, una trilogía de dólmenes.


Cruzamos un jovencísimo río Vero, que dió lugar a la construcción de un de un par de preciosos puentes medievales.




Aparcamos al lado de lo que fue el Mesón de Arcusa. En el cruce de la carretera Colungo - Arcusa, con la que se dirige a Paules y a Sarsa de Surta, de donde venimos.



En la página de Turismo de Sobrarbe, se da razón de esta ruta, circular, que visita tres dólmenes catalogados en la década de los 80 del siglo pasado.



Iniciamos la marcha por una pista que desde el mismo aparcamiento, sale en dirección sur. La pista es cómoda aunque monótona. Rodeada siempre de monte bajo, mucha coscoja y bucho. 

En poco mas de una hora, llegamos al dolmen de las balanzas. Parece un túmulo importante. En el panel que hay indicándolo, se habla de que se encontraron mas de 400 dientes y muelas, además de montones de huesos. Menuda pasada.




Hasta aqui tanto la pista como las señales, son evidentes. Sin pérdida posible.


A partir de ahora ya hay que controlar un poco mas. Las marcas dirigen a Almazorre, y nosotros tenemos que hacer el circulo que nos permita visitar los otros dos dólmenes y, lo que es mas importante, regresar al coche.

Para realizar correctamente el recorrido, hay que, o bien seguir al pié de la letra las indicaciones de la página que antes he mencionado, o dejarse llevar por el GPS.

Caminos y pistas nos llevan hasta la vertical del cauce del Vero, justo frente al Asba. Preciosa zona, con unos amontonamientos de piedras, que aunque no alcanzan la calidad de muros o cruceros, también llevan su trabajo.

Al rato desembocamos en la carretera de Paules de Surta al mesón de Arcusa (donde tenemos el coche), junto a la pequeña ermita de San Isidro.  Desde ese lugar hay que ir unos 120 metros hacia Paules, y nos encontramos con un cartel indicador del dolmen de la Capilleta.




Nuevamente a la carretera, dirección a nuestro coche, y tras un kilómetro y pico, nuevamente un cartel nos anuncia el dolmen de Pueyoril.

Cinco minutos de senda, y aparece el túmulo.




Vuelta a la carretera, y en poco rato, cogemos el coche y por la penosísima carretera de Colungo (sin comprar anis ni nada), a casa.

Han sido 10 kilómetros de pistas y caminos, con carrascales, poco desnivel y no apropiados para el verano. La excursion tiene el aliciente de ver como nuestros antepasados ya celebraban su Jalogüey por todo lo alto.

Y además........................ se está tan bien en el monte.

Pongo el track por si os apetece ir


Salud y monte (no olvidéis comprar anís de Colungo)








1 comentario:

Pirene dijo...

Mira! se me ha ocurrido una maldad! los 10 km. de dólmenes por la mañana, comer en colungo y la peña de surta pa bajar la comida... ¿a que mola?. A ver qué dice Bonito del Norte...

Salud y orujo (de colungo)!!